-Catalina. Ya lo hablamos aquella noche en el Ritz. Mi único deber es protegerte y cuidarte. Todo esto es poco.
-Pero usted me contrató coml modelo, no hablamos de alojamiento. Solo soy una trabajadora más, no su huésped. -le contesto enfurecida y desafiándole.
-No eres una trabajadora más y tampoco eres mi huésped. Eres lo más especial que he tenido en años. -afirma de una manera contundente.
-Yo vine a trabajar y no entiendo qué hago viviendo bajo su mismo techo.
Deseo que me aclare todas estas dudas que no me dejan dormir.
-Háblame de tú, por favor. -me dice con voz tranquila y serena.
-Catalina. Tú para mi eres mucho más que una simple modelo desde la primera vez que te vi. Desde ese día me propuse protegerte y ser el faro de tus pasos. Disfruta de todo esto y no le des más vueltas.
Empieza a comer tranquilamsnte. De nuevo, Marco ha decidido poner fin a esta conversación, pero yo no.
-Es que tú no tienes ningún deber conmigo. No necesito que me cuides. Tengo familia y soy mayor de edad. Esto se acabó. -termino la frase levantándome.
Me dirijo a la puerta y él se levanta inmediatamente y me detiene antes de que llegue a cruzarla. Me agarro de los brazos y mirándome con lágrimas en los ojos me pide que no me vaya.
-Catalina ahora no. Ahora que te he encontrado no puedes irte de mi lado. Me moriría de nuevo. Ya no puedo permitirme sentir ese dolor una vez más.
-¿Morirte de nuevo? Es que no logro descifrarte, Marco.
-Hay cosas de mi que no sabes, querida.
Continúa en La modelo del antifaz en Bubok.
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