Levanto la cabeza y veo su cara. Está hundido, su rostro refleja el dolor y sus ojos verdes parecen negros como la noche. Me levanto y le abrazo llorando.
-No quiero perderte, Caty. A ti no. Tú eres lo más puro y bonito que ha entrado en mi vida. Si te marchas no podré soportarlo. -me dice aferrándose a mi como un moribundo se aferra a la vida.
Sin mediar palabra me ayuda a subir al caballo y juntos cruzamos las viñas en silencio. Solo se escucha el amor.
....
Sigue leyendo en La modelo del antifaz, Bubok.
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