lunes, 29 de septiembre de 2014

Tú eres el motivo

Alguien toca la puerta y me despierto de un profundo sueño. Se trata del botones.

-Señorita Egea, la cena está servida. Puede bajar al comedor. El señor Denti y su asistente también están avisados. -me informa el muchacho de acento francés. 

-Gracias, pero me gustaría tomar la cena en mi habitación si no hay ningún problema. -ya estoy harta de las arrogancias del señor Denti. Ahora voy a poner mis normas yo.

-Sí, por supuesto. Como usted guste.

El muchacho solo tarda veinte minutos en traerme una deliciosa cena, aunque realmente no tengo demasiado apetito, pero es un bistec de ternera con verduras asadas y puré. También hay paté de pato, cóctel de frutas y un trozo de pastel de chocolate. 

Empiezo a cortar el bistec cuando vuelve a sonar mi puerta. Abro y me encuentro a un Marco Denti con poca cara de amigos.

-¿Se puede saber qué te ocurre? No creo que estés enferma o agotada por el viaje. ¿Cuál es el motivo de que no bajes al comedor a cenar? -me dice con un tono bastante elevado mientras se cuela directamente en el interior de mi habitación. 

-Tú eres el motivo. -le digo desafiante. 

Su cara cambia totalmente y comienza a transformarse en un Marco más débil como un gatito. Se acerca a mi y yo doy un paso hacia atrás. Me muero por abrazarle y sentir su pecho, pero no se lo merece.

-Me he comportado como un estúpido, lo sé. Pero creía que era lo mejor para que te alejaras de mi y así tus sentimientos cambiaran. Pero ahora sé que me amas y que te importo.

-Claro que te amo, con toda mi alma y te deseo con cada parte de mi cuerpo. Cada poro de mi piel me grita tu nombre, pero tú te escondes de mi. Marco, aunque me hagas daño yo sí quiero intentarlo. Déjame arriesgar.

-Le he hecho daño a otras mujeres antes, ¿Sabes? -me confiesa Marco.

...
Continúa leyendo en La modelo del antifaz, en Bubok.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Solo se escucha el amor

Levanto la cabeza y veo su cara. Está hundido, su rostro refleja el dolor y sus ojos verdes parecen negros como la noche. Me levanto y le abrazo llorando.

-No quiero perderte, Caty. A ti no. Tú eres lo más puro y bonito que ha entrado en mi vida. Si te marchas no podré soportarlo. -me dice aferrándose a mi como un moribundo se aferra a la vida.

Sin mediar palabra me ayuda a subir al caballo y juntos cruzamos las viñas en silencio. Solo se escucha el amor.

....

Sigue leyendo en La modelo del antifaz, Bubok.