Al cabo de unos minutos aparece por mi habitación. Ya va vestido tan perfecto como suele ir siempre, con traje de chaqueta azul marino, camisa blanca y corbata de rayas azules y grises. El pelo perfectamente colocado y el perfume envolviéndole. Me quedaría en la cama con este Dios de la belleza y la perfección todo el día, definitivamente ¿a quién le importa el desfile? No, no. Mi mente vuelve a enchufarse y vuelve la coherencia que pierdo cuando estoy con mi Marco. El desfile es trascendental para esta empresa y para mi también.
Se acerca a mi y trae una caja en las manos. No es muy grande. No sé exactamente qué puede esconder en ella. ¿Algún tipo de regalo tal vez?
-Buenas días, princesa. -me saluda cariñosamente besándome en los labios de una manera dulce.
-Buenos días, aunque me he despertado sola en la cama. -le reprocho.
-Toma, Catalina. Ábrelo. -me ordena.
Abro la caja como si fuera a salir una serpiente o cualquier animal que pueda atacarme. Espero cualquier cosa sorprendente de este hombre. Y descubro que se trata de un antifaz y recuerdo su petición o más bien de una de sus condiciones, que desfilara oculta tras un antifaz y aún sigo sin saber por qué.
Saco de la caja esta especie de máscara. Es delicado y glamuroso. Despierta cierta erotismo de solo pensar en hacer el amor tapada con esta máscara y eso me encanta.
-¿Recuerdas mi condición? Solo podrás desfilar tapando el rostro con este antifaz. -me refresca la memoria.
-Sí. Lo recuerdo. Pero, ¿por qué? -intento sacar algo de todo esto y sé que el núcleo está en su pasado.
-No preguntes. Es solo por protección. Prométeme que lo harás. -me pide Marco Denti.
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La modelo del antifaz
martes, 4 de noviembre de 2014
viernes, 24 de octubre de 2014
Una proposición de matrimonio
Terminamos de cenar y salimos del restaurante. Nos montamos en el Mercedes Benz de Marco, pero a los pocos minutos se para cerca del Coliseo. Está lleno de gente, romanos paseando, turistas echando fotos a esta maravilla mundial y nosotros, dos tontos enamorados que empiezan a disfrutar de los placeres de una relación.
De repente, Marco se detiene.
-Sé que no soy el hombre perfecto y que quizás no te merezca. Tengo secretos y sombras, pero tú me has dado esa claridad que tanto deseaba y que disfruto junto a tí. Una vez pronuncié estas palabras y si quieres salir corriendo lo entenderé, pero ¿quieres casarte conmigo?
Es como si el tiempo se detuviera y todo a mi alredor estuviera congelado. Ahora solo estamos él y yo. Este hombre del que me enamoré la primera vsz que le vi y del que aún no se nada. Sé que tiene un pesado que le inquieta y que tiene miedo a perderme o a que me ocurra algo. Sé que que me ama, porque me lo demuestra. Sé que es un ser perfecto en la cama y que me nubla de placer. Y quiero decirle que sí, pero a la vez tengo tanto miedo. Recuerdo lo que leí en Internet sobre su ruptura con su prometida. A ella también le pidió matrimonio y la dejó más tarde sin razón alguna. Pero me siento dichosa de sus palabras, de saber que soy ese rayo de luz que él tanto necesitaba en su vida.
...
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De repente, Marco se detiene.
-Sé que no soy el hombre perfecto y que quizás no te merezca. Tengo secretos y sombras, pero tú me has dado esa claridad que tanto deseaba y que disfruto junto a tí. Una vez pronuncié estas palabras y si quieres salir corriendo lo entenderé, pero ¿quieres casarte conmigo?
Es como si el tiempo se detuviera y todo a mi alredor estuviera congelado. Ahora solo estamos él y yo. Este hombre del que me enamoré la primera vsz que le vi y del que aún no se nada. Sé que tiene un pesado que le inquieta y que tiene miedo a perderme o a que me ocurra algo. Sé que que me ama, porque me lo demuestra. Sé que es un ser perfecto en la cama y que me nubla de placer. Y quiero decirle que sí, pero a la vez tengo tanto miedo. Recuerdo lo que leí en Internet sobre su ruptura con su prometida. A ella también le pidió matrimonio y la dejó más tarde sin razón alguna. Pero me siento dichosa de sus palabras, de saber que soy ese rayo de luz que él tanto necesitaba en su vida.
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jueves, 9 de octubre de 2014
Una nota misteriosa
Marco Denti siempre consigue hacerme sonrojar y más cuando recuerdo la noche tan excitante y apasionada que hemos tenido. Él es capaz de acercarme al cielo y tocar las nubes con mis dedos. Aunque la otra parte de la noche haya sido extraña y difícil para él, con esas pesadillas que le atormentan y que le roban el sueño.
Me visto y me preparo un capuchino vainilla con una tostada con mantequilla y mermelada para empezar bien el día. La verdad es que me he levantado muy animada hoy y deseo que el día acabe de la misma forma.
Estoy saboreando la última gota de mi capuchino cuando llaman al timbre. Me parece algo extraño, porque no estoy esperando visita y además suelo recibir las llamadas desde el teléfono del exterior. Pregunto de quién se trata, pero nadie me contesta y me asomo por la mirilla. No veo a nadie. Me estoy empezando a asustar y es entonces, cuando recuerdo a ese hombre que lleva tiempo vigilándome e incluso persiguiéndome. Quizás he cometido una estupidez al no comentarle nada a Marco sobre la existencia de esta persona, pero no le di importancia.
Pasan unos minutos en los que no sé exactamente qué hacer. Pienso en llamar a Marco o a la policía, pero si todo es un malentendido voy a causar molestias sin necesidad.
Me decido y abro la puerta. Me cercioro de que no hay nadie ni en las escaleras, ni cerca del ascensor. Pero algo me llama poderosamente la atención y es un papel tirado en el suelo, cerca de la puerta del apartamento. La persona que ha dejado esta nota quería asegurarse de que yo la viera y por eso llamó al timbre.
Cojo el papel y me meto deprisa en el apartamento. Cierro todos los cerrojos y con las manos temblorosas abro el papel doblado en tres veces.
"Señorita Egea, usted no me conoce, pero necesito que hablemos. Es de algo relacionado con su futuro esposo. Por favor no le comente nada de esto a Marco Denti y le ruego que acuda a mi cita. La espero a las 12:00 en el Caffé Greco.
Fdo: Francesco
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Me visto y me preparo un capuchino vainilla con una tostada con mantequilla y mermelada para empezar bien el día. La verdad es que me he levantado muy animada hoy y deseo que el día acabe de la misma forma.
Estoy saboreando la última gota de mi capuchino cuando llaman al timbre. Me parece algo extraño, porque no estoy esperando visita y además suelo recibir las llamadas desde el teléfono del exterior. Pregunto de quién se trata, pero nadie me contesta y me asomo por la mirilla. No veo a nadie. Me estoy empezando a asustar y es entonces, cuando recuerdo a ese hombre que lleva tiempo vigilándome e incluso persiguiéndome. Quizás he cometido una estupidez al no comentarle nada a Marco sobre la existencia de esta persona, pero no le di importancia.
Pasan unos minutos en los que no sé exactamente qué hacer. Pienso en llamar a Marco o a la policía, pero si todo es un malentendido voy a causar molestias sin necesidad.
Me decido y abro la puerta. Me cercioro de que no hay nadie ni en las escaleras, ni cerca del ascensor. Pero algo me llama poderosamente la atención y es un papel tirado en el suelo, cerca de la puerta del apartamento. La persona que ha dejado esta nota quería asegurarse de que yo la viera y por eso llamó al timbre.
Cojo el papel y me meto deprisa en el apartamento. Cierro todos los cerrojos y con las manos temblorosas abro el papel doblado en tres veces.
"Señorita Egea, usted no me conoce, pero necesito que hablemos. Es de algo relacionado con su futuro esposo. Por favor no le comente nada de esto a Marco Denti y le ruego que acuda a mi cita. La espero a las 12:00 en el Caffé Greco.
Fdo: Francesco
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lunes, 29 de septiembre de 2014
Tú eres el motivo
Alguien toca la puerta y me despierto de un profundo sueño. Se trata del botones.
-Señorita Egea, la cena está servida. Puede bajar al comedor. El señor Denti y su asistente también están avisados. -me informa el muchacho de acento francés.
-Gracias, pero me gustaría tomar la cena en mi habitación si no hay ningún problema. -ya estoy harta de las arrogancias del señor Denti. Ahora voy a poner mis normas yo.
-Sí, por supuesto. Como usted guste.
El muchacho solo tarda veinte minutos en traerme una deliciosa cena, aunque realmente no tengo demasiado apetito, pero es un bistec de ternera con verduras asadas y puré. También hay paté de pato, cóctel de frutas y un trozo de pastel de chocolate.
Empiezo a cortar el bistec cuando vuelve a sonar mi puerta. Abro y me encuentro a un Marco Denti con poca cara de amigos.
-¿Se puede saber qué te ocurre? No creo que estés enferma o agotada por el viaje. ¿Cuál es el motivo de que no bajes al comedor a cenar? -me dice con un tono bastante elevado mientras se cuela directamente en el interior de mi habitación.
-Tú eres el motivo. -le digo desafiante.
Su cara cambia totalmente y comienza a transformarse en un Marco más débil como un gatito. Se acerca a mi y yo doy un paso hacia atrás. Me muero por abrazarle y sentir su pecho, pero no se lo merece.
-Me he comportado como un estúpido, lo sé. Pero creía que era lo mejor para que te alejaras de mi y así tus sentimientos cambiaran. Pero ahora sé que me amas y que te importo.
-Claro que te amo, con toda mi alma y te deseo con cada parte de mi cuerpo. Cada poro de mi piel me grita tu nombre, pero tú te escondes de mi. Marco, aunque me hagas daño yo sí quiero intentarlo. Déjame arriesgar.
-Le he hecho daño a otras mujeres antes, ¿Sabes? -me confiesa Marco.
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-Señorita Egea, la cena está servida. Puede bajar al comedor. El señor Denti y su asistente también están avisados. -me informa el muchacho de acento francés.
-Gracias, pero me gustaría tomar la cena en mi habitación si no hay ningún problema. -ya estoy harta de las arrogancias del señor Denti. Ahora voy a poner mis normas yo.
-Sí, por supuesto. Como usted guste.
El muchacho solo tarda veinte minutos en traerme una deliciosa cena, aunque realmente no tengo demasiado apetito, pero es un bistec de ternera con verduras asadas y puré. También hay paté de pato, cóctel de frutas y un trozo de pastel de chocolate.
Empiezo a cortar el bistec cuando vuelve a sonar mi puerta. Abro y me encuentro a un Marco Denti con poca cara de amigos.
-¿Se puede saber qué te ocurre? No creo que estés enferma o agotada por el viaje. ¿Cuál es el motivo de que no bajes al comedor a cenar? -me dice con un tono bastante elevado mientras se cuela directamente en el interior de mi habitación.
-Tú eres el motivo. -le digo desafiante.
Su cara cambia totalmente y comienza a transformarse en un Marco más débil como un gatito. Se acerca a mi y yo doy un paso hacia atrás. Me muero por abrazarle y sentir su pecho, pero no se lo merece.
-Me he comportado como un estúpido, lo sé. Pero creía que era lo mejor para que te alejaras de mi y así tus sentimientos cambiaran. Pero ahora sé que me amas y que te importo.
-Claro que te amo, con toda mi alma y te deseo con cada parte de mi cuerpo. Cada poro de mi piel me grita tu nombre, pero tú te escondes de mi. Marco, aunque me hagas daño yo sí quiero intentarlo. Déjame arriesgar.
-Le he hecho daño a otras mujeres antes, ¿Sabes? -me confiesa Marco.
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miércoles, 3 de septiembre de 2014
Solo se escucha el amor
Levanto la cabeza y veo su cara. Está hundido, su rostro refleja el dolor y sus ojos verdes parecen negros como la noche. Me levanto y le abrazo llorando.
-No quiero perderte, Caty. A ti no. Tú eres lo más puro y bonito que ha entrado en mi vida. Si te marchas no podré soportarlo. -me dice aferrándose a mi como un moribundo se aferra a la vida.
Sin mediar palabra me ayuda a subir al caballo y juntos cruzamos las viñas en silencio. Solo se escucha el amor.
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-No quiero perderte, Caty. A ti no. Tú eres lo más puro y bonito que ha entrado en mi vida. Si te marchas no podré soportarlo. -me dice aferrándose a mi como un moribundo se aferra a la vida.
Sin mediar palabra me ayuda a subir al caballo y juntos cruzamos las viñas en silencio. Solo se escucha el amor.
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miércoles, 13 de agosto de 2014
Pesadillas
Marco interrumpe mis pensamientos gritando en sueños. No logro oir bien lo que balbucea. Empieza a gemir y a llamar a su madre, no deja de gritar 'mamá, mamá, mamá'. Hacía tiempo que no tenía esas pesadillas, pero quizás ahora que sabe que va a ser padre le haya recordado a los suyos ya fallecidos, aunque él nunca nombra a su padre. Siempre tiene palabras para su madre.
Intento calmarle, le hablo bajito al oído diciéndole que todo está bien, que es solo una pesadilla y poco a poco va calmándose. Un sudor intenso recorre su cara, está alterado y sufre por su mamá. A los pocos minutos ha dejado de gritar y de llorar. Beso su frente y sigo intentando que comprenda que todo es producto de un sueño y que no debe temer nada. Se abraza a mi en un estado de somnolencia, pues no está ni despierto ni dormido. Su cara está sobre mi pecho. Ahora es como un niño indefenso que busca la protección de su madre y solo encuentra mi regazo para calmarle.
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Intento calmarle, le hablo bajito al oído diciéndole que todo está bien, que es solo una pesadilla y poco a poco va calmándose. Un sudor intenso recorre su cara, está alterado y sufre por su mamá. A los pocos minutos ha dejado de gritar y de llorar. Beso su frente y sigo intentando que comprenda que todo es producto de un sueño y que no debe temer nada. Se abraza a mi en un estado de somnolencia, pues no está ni despierto ni dormido. Su cara está sobre mi pecho. Ahora es como un niño indefenso que busca la protección de su madre y solo encuentra mi regazo para calmarle.
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miércoles, 6 de agosto de 2014
Dos hombres
Estamos en la cama, aún desnudos, después de hacer el amor locamente como si el mundo desapareciera bajo nuestros pies. Aprovecho la ocasión de verle ahí tan frágil. Es solo piel y un corazón que late por mi, pero no olvido todo lo que me ha contado Francesco. Ambos tienen mucho en común, ambos adoran a una mujer y ninguno ha podido superar su muerte. Son dos hombres débiles, humanos y sensibles, que lloran, aman y sienten con todo el corazón, pero con heridas que aún quedan por sanar. Yo voy a hacer que esos corazones vuelvan a latir sanos y salvos.
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