martes, 4 de noviembre de 2014

Tras un antifaz

Al cabo de unos minutos aparece por mi habitación. Ya va vestido tan perfecto como suele ir siempre, con traje de chaqueta azul marino, camisa blanca y corbata de rayas azules y grises. El pelo perfectamente colocado y el perfume envolviéndole. Me quedaría en la cama con este Dios de la belleza y la perfección todo el día, definitivamente ¿a quién le importa el desfile? No, no. Mi mente vuelve a enchufarse y vuelve la coherencia que pierdo cuando estoy con mi Marco. El desfile es trascendental para esta empresa y para mi también. 

Se acerca a mi y trae una caja en las manos. No es muy grande. No sé exactamente qué puede esconder en ella. ¿Algún tipo de regalo tal vez? 

-Buenas días, princesa. -me saluda cariñosamente besándome en los labios de una manera dulce.

-Buenos días, aunque me he despertado sola en la cama. -le reprocho.

-Toma, Catalina. Ábrelo. -me ordena.

Abro la caja como si fuera a salir una serpiente o cualquier animal que pueda atacarme. Espero cualquier cosa sorprendente de este hombre. Y descubro que se trata de un antifaz y recuerdo su petición o más bien de una de sus condiciones, que desfilara oculta tras un antifaz y aún sigo sin saber por qué.

Saco de la caja esta especie de máscara. Es delicado y glamuroso. Despierta cierta erotismo de solo pensar en hacer el amor tapada con esta máscara y eso me encanta.

-¿Recuerdas mi condición? Solo podrás desfilar tapando el rostro con este antifaz. -me refresca la memoria.

-Sí. Lo recuerdo. Pero, ¿por qué? -intento sacar algo de todo esto y sé que el núcleo está en su pasado.

-No preguntes. Es solo por protección. Prométeme que lo harás. -me pide Marco Denti.

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